Uniservitate rezó por la paz con estudiantes y docentes de Tierra Santa

El jueves 9 de abril la red global Uniservitate propuso su Oración Mundial, una iniciativa que convoca mensualmente a la comunidad universitaria internacional para un momento de plegaria compartida. En esta oportunidad la Oración fue animada por un equipo de la Universidad de Belén, en Palestina, un territorio marcado por la tensión y la violencia.
Desde el inicio, el sentido de la propuesta fue expresado por María Rosa Tapia, coordinadora de Uniservitate: se trataba no solamente de rezar por quienes atraviesan situaciones dramáticas, sino con ellos. Esa distinción, central en el enfoque del aprendizaje-servicio que promueve la red, marcó todo el desarrollo del encuentro.
La conducción de la reflexión y las plegarias estuvo a cargo de docentes y estudiantes de la Universidad de Belén, en un contexto en el que la universidad continúa funcionando de manera virtual. “Estamos en un lugar que es símbolo de la paz”, señalaron subrayando al mismo tiempo la responsabilidad compartida de sostenerla y construirla día a día. De ahí que la oración se concentró en el tema de la paz e incluyó gestos profundamente significativos: la recitación comunitaria de la oración por la paz atribuida a San Francisco de Asís; la lectura de las Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo; pronunciadas por Jesús en esa misma tierra; la escucha de un himno de la cantante libanesa Feiruz y la reflexión sobre el significado de la paz y dónde cada uno se siente llamado a construirla.
Para algunos participantes, la paz significaba algo tan esencial como “ir a la universidad y volver a casa a salvo” o poder acceder a un trabajo. Para otros, implicaba asumir la responsabilidad de actuar como pacificadores en medio de contextos atravesados por la violencia.
En medio de situaciones de riesgo concreto —como la necesidad de evacuar una iglesia durante una celebración por motivos de seguridad—, la oración aparece como una fuente real de paz interior y de fortaleza comunitaria. “No podemos dar paz si no oramos”, señalaron, destacando que una vez recibida esa paz está llamada a irradiarse hacia otros
La iniciativa reunió a participantes de distintos países —entre ellos Argentina, España, Estados Unidos y Palestina— que compartieron intenciones, reflexiones y experiencias. En ese intercambio, se hizo visible tanto la diversidad de contextos como la profundidad de los vínculos que se pueden construir a través de la oración.
En un mundo marcado por múltiples crisis, la Oración Mundial de Uniservitate volvió a poner en el centro una intuición sencilla pero exigente: la paz no se construye en soledad ni a distancia. Se construye en comunidad, en el encuentro, en la escucha y en el compromiso concreto con los demás.
Rezar “junto con” implica reconocer al otro como sujeto, no como destinatario pasivo; implica compartir su dolor, su esperanza y su lucha. Y no es sólo un gesto espiritual, es también una forma de reconocerse parte de una misma humanidad y de asumir, desde ese reconocimiento, la responsabilidad de transformar la realidad.
La próxima Oración Mundial será el 7 de mayo y se hará en el marco del Encuentro Regional del Nodo Africa de Uniservitate.

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