El nivel de institucionalización de una experiencia de aprendizaje servicio puede entenderse como aquella variable que permite poner de manifiesto en qué medida la implementación de una experiencia particular se enmarca en la propuesta pedagógica de la institución educativa y, por lo tanto, supera la iniciativa aislada de algún profesor o autoridad.

La institucionalización de las experiencias de aprendizaje servicio constituye un factor clave en relación con la calidad de los proyectos y el grado de complejidad de las intervenciones comunitarias. ¿Cómo evaluar el proceso de institucionalización del AYSS? ¿Con qué criterios metodológicos hacerlo?

El punto de partida es la identificación de dimensiones e indicadores que den cuenta de ese proceso. Las siguientes dimensiones están íntimamente vinculadas con el proceso de institucionalización:

  1. trayectoria de las experiencias,
  2. apoyos al interior de la institución y
  3. inserción en las prácticas cotidianas de enseñanza y aprendizaje.

Para cada una de estas dimensiones se necesita considerar un conjunto de indicadores a fin de facilitar la evaluación.

Dimensión 1: Trayectoria de la experiencia

Esta dimensión pone en evidencia las estrategias desplegadas por las instituciones y los docentes responsables para dar continuidad a las experiencias educativas solidarias a lo largo del tiempo. En tal sentido, se toman en cuenta dos grupos de indicadores:

a) La antigüedad de la experiencia: en tanto se supone que la perduración en el tiempo de un proyecto implica el desarrollo de distintas estrategias que facilitaron la continuidad del proyecto frente a las dificultades, no solamente intra-institucionales, sino también de aquéllas propias del trabajo en y con la comunidad. Al ser una variable simple, la misma se mide directamente.

b) Los reconocimientos que ha recibido la experiencia: generalmente los proyectos de calidad logran trascender las fronteras institucionales y ser reconocidos por otros actores locales o de otros ámbitos. Respecto a este grupo de indicadores, se consideran los reconocimientos locales (resoluciones de interés de los organismos ejecutivos o legislativos locales, reconocimientos de organizaciones de la sociedad civil, empresas o gobiernos con incidencia local, etc.) así como también premios o galardones nacionales o internacionales.

Dimensión 2: Apoyos al interior de la institución

Esta dimensión muestra el grado de apoyo que encuentra el docente responsable de la experiencia en otros docentes y en el equipo directivo para el desarrollo del proyecto y para lograr su inserción como parte de la oferta educativa institucional. Al respecto, se consideran los siguientes grupos de indicadores:

a) La participación del equipo directivo en la toma de decisiones acerca del proyecto.

b) La participación de los docentes: si bien en la mayoría de los proyectos educativos solidarios la coordinación y el liderazgo del mismo se centra en una persona, el involucramiento de otros docentes facilita la continuidad de la experiencia en el tiempo. La cantidad de docentes participantes debe analizarse no solamente de manera nominal, sino en función de la planta total de profesores que posee la institución.

c) La inclusión del proyecto en el Proyecto Institucional.

d) La designación explícita de un docente como docente coordinador del proyecto.

Dimensión 3: Inserción en las prácticas de enseñanza-aprendizaje

Cuando las experiencias se conviertan en parte de la actividad permanente de la institución, podemos hablar de su institucionalización. La mera permanencia en el tiempo de los mismos no implica la inserción de estas experiencias en las prácticas cotidianas de enseñanza-aprendizaje. Al respecto, se plantea como necesario analizar varios grupos de indicadores que permitirán establecer una aproximación a dicho aspecto:

a) Participación de los estudiantes: Debido a la enorme disparidad en las matrículas, puede tomarse como criterio de análisis la cantidad de cursos involucrados. De esta manera, será posible dilucidar en qué medida se concentra la experiencia educativa solidaria en una instancia puntual del Plan de Estudios o es concebida como un proyecto institucional global.
También debe considerarse si la participación es voluntaria u obligatoria. La obligatoriedad en la participación facilita que el involucramiento en el proyecto y los productos logrados en el marco del mismo puedan ser considerados en los criterios de evaluación de las materias.

b) Los tiempos institucionales: respecto a este grupo de indicadores puede visualizarse la temporalidad del proyecto respecto al calendario académico/ciclo lectivo, la existencia de horas fijas semanales, la cantidad de horas curriculares y extracurriculares destinadas a su realización, entre otros.

c) Espacios curriculares involucrados, no solamente en relación a la cantidad, sino también respecto al perfil del mismo (teórico, teórico-práctico, taller, pasantía, etc.).

PALABRAS CLAVE: institucionalización, evaluación, universidad, aprendizaje servicio.

Fuente: Ierullo, M. (2012) Evaluación de los procesos de institucionalización de proyectos de AyS en escuelas, CLAYSS- Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario.
http://www.clayss.org.ar/06_investigacion/jornadas/Libro_II-Jornada-Investigadores-Aprendizaje-Servicio/CII-01_Ierullo.pdf