
Ann Chen en su presentación en el panel Aprendizaje-servicio transformador, en el IV Simposio Global Uniservitate
Estudia en la Fu Jen Catholic University, de Nueva Taipéi (Taiwán) y está apasionada por el aprendizaje-servicio. Ann Chen lideró en 2022 un grupo de voluntarios que durante seis meses ayudaron a alumnos de una escuela secundaria de Myanmar a desarrollar sus planes de carreras. También integró un programa de intercambio con la Universidad Mumbai y la Asociación Taiwanesa de Negocios y participó de una experiencia de voluntariado durante veinte días en el sur de India y de una organización que brinda apoyo a personas con discapacidad y a afectados por el SIDA.
Durante el IV Simposio Global Uniservitate, realizado en Filipinas en noviembre pasado, Ann integró el panel “Aprendizaje-servicio transformador: cultivar la participación de los estudiantes para el cambio social y la educación de calidad” y respondió algunas preguntas al equipo de Uniservitate.
-¿Cuál es su participación en proyectos de aprendizaje-servicio?
-Mi primera experiencia en AS fue en 2022, en Myanmar. Cooperamos con una escuela en la que hicimos “planificación de carrera” para los alumnos del secundario. Tuvimos cinco miembros en el equipo y produjimos seis videos en siete meses. Desde afuera puede parecer poco, pero desarrollamos todo desde cero y hay muchas cosas que se lograron en siete meses. Después me sumé a otras iniciativas y también fui al sur de India, más allá del Tíbet, por más de veinte días. Aprendí muchísimo a partir de todas las experiencias.
-¿Qué destaca del aprendizaje-servicio?
– Creo que el AS es único porque implica lograr experiencias. Las experiencias sacan al alumno del campus para descubrir una forma diferente de vida. En un abordaje tradicional yo, como alumna, siempre estaba sentada en mi silla escuchando al docente, absorbiendo el conocimiento, pero nunca me preguntaba por qué estaba sentada allí. Lo más importante del aprendizaje-servicio es que tenemos la oportunidad de ver a las personas cara a cara. Cuando vemos a las personas reales podemos darnos cuenta de que no somos desconocidos. Quizás nuestro color de piel es diferente, nuestra crianza fue diferente, pero en realidad todos somos una gran familia en el mundo. Creo que las personas pelean porque no se conocen entre sí, pero con el aprendizaje-servicio tenemos la oportunidad de interactuar con personas reales y darnos cuenta de que somos una familia que puede compartir entre todos porque no somos tan diferentes. Por eso creo que el aprendizaje-servicio puede cultivar la empatía en los estudiantes.
Además, el AS tiene el potencial de tender un puente sobre la brecha entre el conocimiento teórico y la aplicación del mundo real. Puede ser una clave para transformar la próxima generación en un aportante activo al progreso de la sociedad.
-¿Qué aprendió con las experiencias de aprendizaje-servicio?
-Lo primero es que reconocí mi propio valor. Pude reconocer mis capacidades, darme cuenta que tengo algo que puedo usar a mi favor, puedo valerme de mi esfuerzo para cambiar el mundo poco a poco. Eso es lo que aprendí. También a aplicar las habilidades, como por ejemplo edición de video y redacción de una propuesta, y esto me ayudó durante toda mi carrera. También desarrollé habilidades más blandas como liderazgo y empatía. El AS me hizo sentir que tenía una responsabilidad, quería cuidar a los miembros de mi equipo y lograr empatía porque estuve rodeada de distintas personas y dije: “¡Ah! Toda otra persona en el mundo es como yo”.
-¿Notó algún cambio en usted misma a partir de las experiencias de AYSS?
-Sí, definitivamente. Empecé a interesarme por el servicio y por la educación. En mi carrera futura quiero quedarme en Taiwán y trabajar en una organización que promueve la igualdad educativa. También, por ejemplo, prestó más atención ahora a los temas sociales. Cada vez que veo noticias sobre Myanmar pongo atención. Es algo que me interesa y tiene que ver con reflexionar acerca de la situación de Myanmar y pensar qué pasa con la situación de las escuelas secundarias en Taiwán. Esto lo hago porque tengo experiencia en AS.
-¿Los proyectos de AYSS contribuyen entonces a desarrollar el compromiso de los estudiantes y el liderazgo para el cambio social?
-Creo que el AYSS puede complementar el compromiso estudiantil y el liderazgo porque el objetivo es diferente para cada uno. Por ejemplo, cuando soy estudiante en la universidad mi objetivo es tener calificaciones altas, pero cuando estoy en el servicio el objetivo es entender cómo puedo servir mejor a otras personas. El objetivo es diferente y la actitud también es diferente. Creo que cuando el estudiante ofrece más y pone más atención al servicio descubre el motivo por el cual estudia y es ahí donde empieza a cultivar el liderazgo.
