Europa del Sur

Con el deseo de “Dar valor al aprendizaje-servicio” se realizó en Italia un Seminario Internacional que convocó a representantes de universidades católicas de ese país, España y Portugal y estudiantes y socios comunitarios de distintas ciudades.
Organizado por la Universidad Católica Sacro Cuore junto con el nodo de Europa del sur del Programa Universitate el evento tuvo lugar el jueves 11 de abril, en la sede de esa universidad en Brescia. El encuentro giró en torno a la evaluación en la pedagogía del aprendizaje de servicio y cómo mejorar su diseño e implementación para darle cada vez más calidad a los proyectos y a los procesos de institucionalización en las universidades.

Representantes de Uniservitate del hub del Sur de Europa con Andrés Peregalli, vicecoordinador del Programa Uniservitate
Del staff del Programa Uniservitate, participaron Andrés Peregalli, vice-coordinador; Maria Cinque, de LUMSA y miembro del Consejo Académico Board y Almudena Eizaguirre, Ariane Díaz Iso y María García Feijoo de la Universidad de Deusto, institución que coordina el nodo de Europa del Sur. También intervinieron Cinzia Albanesi, de la Università di Bologna; Rosita Deluigi, de la Università di Macerata; Rita Paiva e Pona, de la Universidad Católica Portuguesa e Irene Culcasi, de la Asociación Europa de Aprendizaje-Servicio en Educación Superior. Representantes de la institución anfitriona, la Universidad Católica Sacro Cuore, fueron Mario Taccolini, Livia Cadei, Domenico Simeone y Elena Marta.
Los participantes coincidieron en que “evalúan para obtener información que interprete e interpele lo que piensan, hacen y saben y para favorecer una educación integral del humanismo solidario que una cabeza, corazón, manos, pies y alma”.
A diferencia de los procedimientos de evaluación que hoy están muy difundidos y que casi exclusivamente interpelan la “memoria de los estudiantes”, en este encuentro se destacó la importancia de “aprender a evaluar de forma multidimensional, multiactoral y participativa”. Evaluar de esta manera, afirmaron, implica una transformación cultural dado que desafía la tradición de las instituciones y supone trabajar sobre el homo academicus o el modo de ser y estar en las universidades.

Participantes de la conferencia internacional en el campus de la Universidad Católica Sacro Cuore, en Brescia
En las disertaciones y ponencias se aludió a la evaluación, en tanto participativa, como una acción que permite la polifonía de voces que contribuye a la profundización democrática al promover la participación de los estudiantes, docentes y socios comunitarios. Así, el aprendizaje-servicio y su evaluación facilitan aprender más (y no menos) y aprender mejor (no peor) y permiten valorar la experiencia y contribuir a la excelencia académica desde la solidaridad.
El equipo Uniservitate de la Universidad de Deusto destacó la diversidad de perspectivas aportadas por los participantes. Consultados sobre la implicancia del encuentro para el nodo Europa del Sur, que ese equipo de Deusto coordina, sus integrantes afirmaron que la experiencia no solo les permitió ampliar sus conocimientos, sino que también fue relevante para tejer redes con colegas comprometidos en iniciativas similares. Y agregaron que fue un hito para el proceso de institucionalización de las universidades del nodo que afianzó su capacidad para colaborar en distintas acciones vinculadas al programa Uniservitate.

Mario TACCOLINI, Almudena EIZAGUIRRE, y Andrés PEREGALLI en la bienvenida institucional durante la conferencia internacional “Dando valor al aprendizaje-servicio”.
Andrés Peregalli, vice-coordinador de Uniservitate, consideró que el título del evento y las conversaciones mantenidas durante la jornada, remitieron “al tesoro que supone la pedagogía del aprendizaje-servicio, a la lámpara que se enciende y que necesita ser mostrada y puesta arriba de la mesa (Lc. 11, 33-54) para que ilumine la experiencia formativa de todos los actores participantes, contribuya a la resolución de problemas con la comunidad y a lograr la educación que el siglo XXI demanda”.
Durante la jornada de trabajo se respondió a preguntas sobre el proceso evaluativo. Algunas de esas respuestas fueron:
- ¿Qué evaluar? El aprendizaje y el servicio. La calidad del aprendizaje se evalúa, por ejemplo, en relación al vínculo con los contenidos disciplinares para el abordaje de una problemática social; la integración de contenidos interdisciplinares; la puesta en juego de habilidades y valores; el aprendizaje de nuevos conocimientos y la capacidad de retroalimentar y autoevaluarse. La calidad del servicio se evalúa en relación a la frecuencia de las actividades, la satisfacción en la comunidad, la creación de redes entre las instituciones y las organizaciones locales, la sustentabilidad de la propuesta, el logro de objetivos del cambio social a mediano y largo plazo.
- ¿Cómo evaluar en aprendizaje-servicio? De modo participativo, con reglas y criterios claros, con técnicas cualitativas y cuantitativas, con técnicas mixtas, realizando una triangulación metodológica que robustece la información y los datos, pero también desde la retroalimentación constante que docentes, investigadores, estudiantes y socios comunitarios realizan al diseñar e implementar los proyectos.
- ¿Cuándo se realiza la evaluación? En todas las etapas de un proyecto de aprendizaje (es un proceso transversal): en su diseño (evaluación ex ante), durante la implementación (monitoreo) y posteriormente (ex post) .
- ¿Por qué evaluar? Porque se necesita calibrar, medir lo que se hace, lo que se sabe, lo que se es; porque se aprende en muchos lugares y no solo en la universidad o la escuela.
- ¿Dónde evaluar? En el aula, en las organizaciones, en los lugares donde se implementan los proyectos; porque es parte de un territorio, porque la Universidad está llamada a ser una experiencia “en salida” y es parte de una trama, de una red, que se conforma con otros actores de la comunidad.
- ¿Quienes evalúan? Estudiantes, docentes y socios comunitarios.
- ¿Para qué evaluar? Para mejorar el aprendizaje y el servicio y su calidad (para transformar y transformarse), para construir fraternidad.
