Rectores de todo el mundo compartieron logros y desafíos en AS

Un encuentro virtual entre autoridades de una veintena de instituciones católicas de educación superior de los cinco continentes, convocado por la coordinación de Uniservitate, puso en evidencia que el aprendizaje-servicio avanza con paso firme en el mundo universitario católico y que para ser implementado con éxito requiere del apoyo institucional y de un importante cambio de mentalidad sobre todo de los docentes.
El 13 de marzo se hizo el segundo encuentro con rectores desde la creación del programa; el primero se había realizado en Roma, en 2022, en el marco del III Simposio Uniservitate con 20 participantes. Ahora estuvieron presentes 44 representantes de universidades acompañadas y de asociaciones internacionales con las que se trabaja codo a codo. Entre ellos estuvo Donna Caroll, flamante Directora Ejecutiva de la Asociación de Colegios y Universidades Católicas (ACCU), que reúne a 230 instituciones educativas en los Estados Unidos y Canadá, y Rodolfo Gallo Cornejo, presidente de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL).
Nieves Tapia, directora de CLAYSS, subrayó la importancia de ese encuentro con quienes conducen las instituciones católicas de educación superior dado que “Uniservitate no fue pensado para acompañar sólo proyectos aislados sino para acompañar políticas institucionales que permitan que el aprendizaje-servicio ayude a articular la misión de la docencia, de la investigación y del compromiso social con una clara identidad católica”.
Tras presentar un breve resumen de lo realizado hasta el momento por Uniservitate, María Rosa Tapia, coordinadora del programa, propuso a los participantes compartir logros alcanzados y desafíos pendientes en cuanto a las prácticas de aprendizaje-servicio en sus respectivas instituciones. Inmediatamente las manos levantadas inundaron la pantalla y durante casi una hora y media muchos de ellos describieron sus experiencias en un clima de confianza fraterna.
El “éxito” más apreciado y repetido fue el avance, en distintos grados, del proceso de institucionalización del aprendizaje-servicio. Alguna institución comentó con satisfacción que el total de las carreras que dicta incluye la propuesta del aprendizaje-servicio en su currícula; otra contó que reconocen monetariamente al docente que asume un compromiso con estas prácticas y hasta la adaptación del proyecto institucional a la normativa educativa a nivel nacional. Este último es el caso de India donde el Gobierno impide que se propongan más de 60 horas de actividades “solidarias” en tanto el programa de la Universidad Assam Don Bosco establece que cada alumno debe cumplir con 200 horas. Se dispusieron entonces iniciativas de aprendizaje-servicio en otras áreas con distintas denominaciones como compromiso comunitario.
También se destacaron positivamente los documentos y proyectos realizados en colaboración como es el caso de una “clínica jurídica” que están planificando los equipos de Uniservitate de la Universidad Católica de Chile, la Pontificia Universidad Javeriana, de Colombia, y la Universidad Católica de Ecuador y en la que podrían incorporarse otras instituciones. Vivencias que, además de promover el “ir más allá de las fronteras”, potencia el fortalecimiento de los vínculos y el enriquecimiento mutuo.
Una “clínica jurídica” atendida por estudiantes de derecho ya se está desarrollando también en Ucrania. El Rector de la Universidad Católica de ese país, Taras Dobko, contó que los jóvenes, supervisados por los docentes, prestan servicios legales a veteranos que perdieron sus extremidades, con familias de desaparecidos o prisioneros de guerra. Y agregó: “Nuestra participación en el programa Uniservitate (…) fue providencial” porque ante la invasión rusa “uno de los principales temas para los alumnos fue cómo hacer que sus estudios sean relevantes y significativos. (…) Todos querían hacer algo importante y ser útiles. Creo que el aprendizaje-servicio como herramienta permitió que los alumnos pudiesen combinar y vincular el trabajo social voluntario con los estudios. En ese sentido fue perfecto en una situación como esta”.
Entre los desafíos que enfrentan las instituciones educativas de nivel superior, varios de ellos mencionaron el cambio de mentalidad que el aprendizaje-servicio requiere sobre todo entre los docentes. “Toca deconstruir muchas lógicas de la enseñanza”, dijo Andrés Mideros Mora, vicerrector de la Universidad Católica de Ecuador donde se reformaron los programas de todas las carreras de pregrado y se incorporaron asignaturas específicas para aprendizaje-servicio en todas ellas.
Otro de los “pendientes” son la inclusión del aprendizaje-servicio en el área de la investigación; conseguir un mayor involucramiento de los socios comunitarios y, en Taiwán, atraer más varones dado que el 80% de los participantes de estas prácticas son mujeres.
Maria Cinque, de la Universidad LUMSA (Italia), contó que desde que comenzaron a trabajar con Uniservitate el aprendizaje-servicio fue cada vez más importante y ahora esa pedagogía integra el Plan de Desarrollo de Tres Años de la universidad. En LUMSA se llevan adelante diferentes iniciativas algunas de ellas vinculadas a los docentes porque “los profesores motivados son fundamentales para el aprendizaje-servicio”. Cinque aludió luego al V Simposio Uniservitate que tendrá a la LUMSA como sede los días 7 y 8 de noviembre próximo y en el marco del cual se realizará un nuevo encuentro de rectores. Y agregó: “Roma nos proporcionará un entorno inspirador para reflexionar sobre nuestro progreso, hacer frente a nuestros desafíos y visualizar el futuro del aprendizaje-servicio dentro de nuestras instituciones”.

 

 

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