En una pantalla que reunía husos horarios, lenguas y acentos diversos, el quinto encuentro global de rectores propuesto por Uniservitate confirmó que la educación superior puede tejer fraternidad a escala mundial. El miércoles 15 de abril más de 90 participantes de 72 instituciones de educación superior católicas, provenientes de 36 países, compartieron de manera virtual no sólo ideas, sino también un clima palpable de gratitud y pertenencia.
La reunión, cuya apertura y bienvenida estuvo a cargo de María Rosa Tapia, coordinadora de la red global Uniservitate , dio continuidad a un camino iniciado desde la creación de la red y profundizado en instancias recientes, como el encuentro de rectores celebrado en noviembre pasado en el marco del VI Simposio de Uniservitate en Eichstätt, Alemania. Esta vez el foco estuvo puesto en dos ejes decisivos para el futuro de Uniservitate: la gobernanza y la sostenibilidad de una red, iniciada por Porticus y gestionada por CLAYSS que hoy alcanza a 617 instituciones de educación superior católica en todo el planeta.
El encuentro comenzó con un momento de oración, guiada por Andrés Peregalli, vice-coordinador de Uniservitate, que enlazó simbólicamente a la comunidad global: los participantes rezaron con la misma plegaria compartida días antes por estudiantes de la Universidad de Belén en la Oración Mundial de Uniservitate. Luego, un videomensaje preparado especialmente para la ocasión por el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, ofreció un marco inspirador para la reflexión común. Aparte, en este mismo Boletín, se informa más sobre ese mensaje.
En este contexto María Rosa Tapia presentó el estado de situación y los desafíos actuales, subrayando la necesidad de avanzar hacia un modelo de gobernanza más representativo y colaborativo. Entre las propuestas en análisis surgieron modelos de liderazgo rotativo, consorcios regionales y esquemas de coordinación más descentralizados, en línea con el crecimiento y la diversidad de la red.
El intercambio posterior, abierto y participativo, confirmó la riqueza de ese pluralismo. Desde distintas regiones, los rectores y autoridades aportaron ideas que combinan fundamentos teóricos y experiencias concretas: desde la posibilidad de adoptar modelos de “organizaciones administrativas de red” hasta la importancia de fortalecer la investigación conjunta, compartir recursos y ampliar las oportunidades de formación en aprendizaje-servicio.
La sostenibilidad, por su parte, apareció como un desafío inseparable de la identidad de la red. Se discutieron estrategias de financiamiento, sistemas de membresías adaptados a contextos diversos y, sobre todo, la necesidad de profundizar la institucionalización del aprendizaje-servicio en las universidades. En esa línea, se anunciaron iniciativas en marcha, como el Premio Uniservitate 2026 y una primera edición piloto de una Diplomatura Global en aprendizaje-servicio, orientada inicialmente a equipos regionales.
Más allá de los contenidos, lo que distinguió al encuentro fue el tono. En cada intervención —desde América Latina hasta Asia, desde África hasta Europa— se repitieron palabras como “agradecimiento”, “inspiración” y “compromiso”. Rectores de universidades recientemente incorporadas compartieron cómo Uniservitate impulsa procesos de formación y compromiso comunitario en sus instituciones; otros destacaron el valor de la red para generar alianzas, investigaciones conjuntas y espacios de encuentro.
Las contribuciones recogidas en un muro colaborativo virtual reforzaron esta percepción colectiva: se propusieron estructuras más inclusivas y descentralizadas, se insistió en la importancia de la colaboración internacional y se subrayó el impacto transformador del aprendizaje-servicio en estudiantes y comunidades. “La red nos permite alcanzar juntos lo que no podríamos lograr por separado”, sintetizó uno de los participantes.
Hacia el cierre, María Rosa Tapia comunicó a las autoridades presentes que se les enviaría una carta de intención para seguir fortaleciendo la red en un gesto de corresponsabilidad que expresa el momento que atraviesa Uniservitate: el paso hacia una nueva etapa, en la que la construcción será cada vez más compartida. Dicha carta de intención será acompañada por un formulario institucional para evaluar acciones realizadas y recibir ideas y sugerencias para el futuro de la red global y cuya devolución se espera recibir antes del 1 de mayo próximo.
En tiempos atravesados por incertidumbres globales, el encuentro dejó una certeza: cuando las universidades se reconocen como parte de una comunidad más amplia, capaz de aprender, servir y construir juntas, la educación se convierte en una verdadera “constelación” de esperanza.
