“Intentamos adaptar el plan de estudios a las realidades de la guerra”
Diálogo con Taras Dobko
Rector de la Universidad Católica Ucraniana
Taras Dobko es el primer laico que conduce la Universidad Católica de Ucrania. Fue elegido rector en 2023, a poco más de un año de la invasión rusa a ese país. En un breve diálogo con Uniservitate compartió las razones por las que es un entusiasta del aprendizaje-servicio y la importancia de educar en valores para que los jóvenes puedan mantener el control de sus vidas ante las distintas turbulencias que se les presentan.
-Usted promueve la capacitación en AYSS en la Universidad Católica de Ucrania desde hace muchos años, incluso desde antes de que comenzara Uniservitate. ¿Cómo conoció usted el AYSS y qué es lo que más valora de esta pedagogía particularmente en tiempos tan desafiantes para su país como los actuales?
-Desde sus inicios nuestra universidad tiene una filosofía educativa clara y bien definida, arraigada en el concepto de desarrollo humano integral. Como enseñó el Papa Francisco, la verdadera educación no consiste en llenar la mente de conceptos y hechos, sino en aprender tres lenguajes: el lenguaje de la mente, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. En otras palabras, una parte clave de esta filosofía educativa es la cultura del servicio. Desde el principio el enfoque de aprendizaje-servicio solidario ha estado integrado en nuestro proceso educativo, aunque no utilizáramos esta terminología. Siempre hemos intentado transmitir a nuestros alumnos la importancia del bien común, haciendo hincapié en que no sólo existen derechos, sino también deberes. Al ser una universidad católica, la doctrina social de la Iglesia es de gran importancia para nosotros. Nos esforzamos por estar allí donde la solidaridad y el bien común desempeñan un papel central. En este sentido, estábamos preparados para las turbulencias provocadas por la guerra.
El voluntariado siempre ha estado presente en nuestra cultura universitaria. Muchos de nuestros ex alumnos se han convertido en fundadores o líderes de diversas organizaciones no gubernamentales. Nuestro primer contacto formal con el aprendizaje-servicio solidario fue a través de la interacción con universidades americanas, donde el compromiso con la comunidad está muy desarrollado. Empezamos a convertirlo en un método. Es importante destacar que durante la guerra ucranianos de diferente estatus social, origen étnico y afiliación religiosa están practicando las enseñanzas sociales de la Iglesia en sus vidas, incluso sin darse cuenta. Centrarse en la comunidad y el bien común nos ayuda a ser más resilientes y a superar el miedo; permite a las personas recuperar su fuerza espiritual y descubrir nuevas fuentes de esperanza necesarias para seguir adelante.
Personalmente, aprecio el hecho de que el aprendizaje-servicio solidario haya contribuido a ejercer un impacto especial en nuestros profesores. Al principio de la guerra a gran escala los estudiantes se convirtieron rápidamente en agentes de cambio, pero creo que no había suficiente empuje entre los profesores. Sin embargo, un enfoque de orientación social también anima a los profesores a asumir el papel de agentes de cambio social. Al diseñar un curso de AYSS los profesores deben pensar de antemano qué tipo de transformación pretenden iniciar, dónde debe producirse y con quién. Para ello es necesario entablar relaciones con organizaciones públicas o comunidades concretas y sumergirse en contextos reales. Sólo entonces el conocimiento que se transmite a los estudiantes adquiere la calidad de la experiencia vivida. No se trata sólo de teoría, sino de un proceso significativo que forma el carácter tanto del educador como del alumno. Lo que más valoro es que el profesor se convierte en un agente de cambio social, el conocimiento adquiere una dimensión de experiencia vivida y el proceso educativo se vuelve más impactante, dejando una huella duradera en el corazón de los alumnos.
-Usted es un estudioso de la fe y también un promotor de la educación integral. Si no hemos entendido mal usted afirma que los valores y principios son fuentes claves de resiliencia. ¿Cómo se ha dado esta experiencia en los estudiantes, en la situación tan compleja que les toca transitar en vuestro país?
-Los valores y los principios son una fuente de fortaleza porque proporcionan una base sólida sobre la que apoyarse en tiempos de turbulencias, como las tormentas militares, políticas y sociales. Cuando todo se vuelve muy inestable, tener principios permite echar raíces y mantenerse firme durante la incertidumbre. Los valores y los principios animan a valorar algo más que la comodidad, la paz, la seguridad ¡e incluso la propia vida! De ahí la capacidad de no preocuparse demasiado por cuestiones de supervivencia. Una persona así desea la victoria de los valores y su protección. Para ciertas personas los valores les permiten no temer a la muerte y dejar de estar atados por el miedo o paralizados por el pánico. Lyubov Kurtyak, licenciada de la UCU, contó hace un año, en el acto de su graduación, que en la Universidad aprendió la lección de cómo vivir la vida para no sucumbir al miedo a la muerte.
El ser humano puede soportar diversas pruebas y no quebrarse si conserva una gota de dignidad. El sentido de la dignidad propia ayuda a seguir siendo resiliente en circunstancias inhumanas. Para nosotros es importante que nuestros alumnos, ante las turbulencias de la guerra, la política y el orden mundial, no pierdan sino que mantengan el control sobre sus vidas y sientan su agencia. Que comprendan que mucho depende de ellos y se conviertan en agentes del cambio social. Aquí también es muy importante la comunidad; si trabajan juntos su resultado será mayor. Desde el principio de la guerra, intentamos ayudar a nuestros alumnos a descubrir un campo de actividad en el que pudieran ser útiles y sentirse necesitados, para que no se sintieran perdidos sino que supieran que lo que hacen realmente importa. En este sentido, el aprendizaje-servicio solidario permite transformar las emociones en acción. Este es su mayor valor. Por ello, tratamos de adaptar el plan de estudios a las realidades de la guerra en la medida de lo posible para ayudar a nuestros alumnos a encontrar respuestas a las preguntas que la vida les plantea.
Nota editorial: La Universidad Católica de Ucrania lidera el proyecto ServU, que tiene como objetivo mejorar la sinergia entre las instituciones de educación superior (IES) ucranianas y las comunidades territoriales locales para contribuir conjuntamente a la ServU está financiado por la Unión Europea, y entre las instituciones que lo gestionan podemos encontrar a la Universidad Católica de Eichstatt-Ingolstadt (Alemania), a la Universidad Católica de Leuven (Bélgica) y a la Universidad LUMSA (Italia), miembros de la red de Uniservitate. El Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS) apoya esta iniciativa brindando asistencia técnica.
